En este ambiente la gente festeja con turrón y champán, prepara el cordero o el pavo, la pularda o el capón. Las comidas y las cenas, con menús anchos y largos: comer y comer hasta el hartazgo para alcanzar la felicidad suprema, como si un Lorenzo de Médicis nos aconsejara: «Comamos y bebamos y coronémonos de rosas, porque mañana moriremos».
Frutas confitadas, dátiles de Irak, higos secos de España, orejones de Chile, peladillas, polvorones de Estepa, tortas de las Clarisas, hojaldres nevados, mantecados, cordiales de Murcia.....Todo está permitido en Navidad.
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